¿Qué sabemos sobre la figura del Personal Shopper Inmobiliario?

En un entorno como el actual, resulta evidente que las herramientas informáticas actúan como un motor fundamental en la evolución de la sociedad, impactando de manera directa en todas las ramas de la economía.

El mercado inmobiliario no es ajeno a tales cambios, y, en consecuencia, los métodos tradicionales de trabajo han dado paso a nuevas fórmulas en la prestación de servicios profesionales donde la clave es generar relaciones de confianza con los clientes que permitan entender sus necesidades, valorar el poco tiempo del que disponen, y, en definitiva, proponer soluciones factibles que sean acordes a sus intereses.

Hasta no hace muchos años, cuando el comprador decidía adquirir una vivienda empleaba el único método conocido por todos que no era otro que el acudir a una agencia inmobiliaria y luego a otra y más tarde a otra más, para conocer los inmuebles que cada una tenía en cartera, lo cual comportaba una inmensa pérdida de tiempo limitando su búsqueda al producto existente en dichas carteras; ya que obviamente una agencia inmobiliaria tiene el producto que tiene y no más, con lo cual si no había suerte, el comprador se sentía frustrado e insatisfecho, pues su búsqueda había resultado en vano.  

Aunque hoy en día, la tecnología concentra la mayor oferta de viviendas en los portales inmobiliarios, esto no siempre beneficia al comprador. La inmediatez de la información genera una saturación difícil de gestionar para quien no dispone de tiempo o carece de la experiencia legal necesaria en el sector.

Por lo tanto, el comprador actual comprende que rastrear el mercado, analizar la viabilidad jurídica y visitar los inmuebles exige un tiempo y una preparación técnica de los que no siempre dispone. Ante este reto, se vuelve indispensable contar con un experto sectorial que asuma la búsqueda, proteja sus intereses y optimice los plazos.

Así es como surge el Personal Shopper Inmobiliario, un asesor especializado que trabaja en exclusiva para el comprador, ya sea un particular o una empresa, y lo acompaña de principio a fin en todo el proceso de adquisición.

Mediante un trato personalizado con el cliente, y dentro del plazo acordado por contrato, el Personal Shopper Inmobiliario inicia la búsqueda del inmueble solicitado, asegurándose de que el inmueble seleccionado reúne las características que previamente le han sido indicadas; y actuando en representación del comprador, accede de forma directa al 100% de la oferta del mercado, localizando propiedades en manos de particulares, empresas o cualquier agencia inmobiliaria para encontrar exactamente lo que el cliente necesita. 

Los servicios de un Personal Shopper Inmobiliario, consisten en:

  •  Conocer las características del inmueble que el cliente quiere adquirir
  • Localizar aquellos inmuebles que cumplen con los parámetros indicados
  • Valorar jurídicamente los inmuebles preseleccionados
  • Proponer una preselección de inmuebles   
  • Negociar el cierre de la operación
  • Acompañar al cliente a la firma en notaria

Para iniciar el proceso, el comprador y su Personal Shopper Inmobiliario se reúnen para perfilar detalladamente las características de la propiedad deseada. A continuación, firman un contrato de prestación de servicios profesionales respaldado por el Código Civil. En este documento se especifican las tareas delegadas y los honorarios, los cuales suelen fijarse entre el 1% y el 3% del precio de compra y se abonan de forma fraccionada según el avance de la operación: un pago inicial como provisión de fondos al firmar el encargo, un segundo pago al formalizar la reserva o contrato de arras, y la cantidad restante en el momento de la firma de la escritura pública ante notario.  

Esta metodología garantiza resultados rápidos dentro de la más estricta seguridad jurídica porque el Personal Shopper Inmobiliario rastrea el 100% de la oferta del mercado sin conflictos de intereses, posicionándose de forma absoluta al lado del comprador, defendiendo sus intereses de principio a fin.

El asesor se compromete a localizar las mejores opciones, realizar las inspecciones técnicas presenciales, y comprobar el cumplimiento legal de la operación, negociando el precio de cierre más óptimo posible. Como resultado el comprador ahorra tiempo, preocupaciones y dinero.

 

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